sábado, 28 de mayo de 2011

La baba



La baba, de Christian Cardozo

Actriz: Andrea Varchavsky
Video arte en vivo: Lluis Miras Vega
Musico en vivo: Matias Collado
Foto: Analia Garelli
Direccion: Ana Laura Suarez Cassino

Estreno septiembre 2011

...

"Insisto: los actores hacen lo mismo que las otras personas en la vida, pero provisoriamente: se tallan un caracter, son alguien, pero de manera provisoria. Son la demostracion teminante de que lo mas serio que a cualquiera le pasa, o a uno mismo, es una construccion arbitraria y oportunista.
Porque uno siempre es un actor de su obra privada y secreta, y no siempre el protagonista, a veces hasta es un extra de su propia vida, y casi nunca las palabras que dice le son propias".

Ponete el antifaz, de Alberto Ure, INT 2010

domingo, 22 de mayo de 2011

"Yo también hablo de la rosa" de Emilio Carballido


La intermediaria - Toda la tarde oí latir mi corazón. Hoy terminé temprano con mis tareas y me quedé así, quieta en mi silla, viendo borrosamente en torno y escuchando los golpecitos discretos y continuos que me daba en el pecho, con sus nudillos mi corazón: como el amante cauteloso al querer entrar, como el pollito que picotea las paredes del huevo, para salir a ver la luz. Me puse a imaginar mi corazón, una compleja flor marina, levemente sombría, replegado en su cueva, muy capaz, muy metódico, entregado al trabajo de regular extensiones inmensas de canales crepusculares, ancho como ruta para góndola reales, angosto como vía para llevar verdura y mercancías a lentos golpes de remo, todos pulsando disciplinados, las compuertas alerta para seguir el ritmo que les marca la enmarañada radiación de la potente flor central. Pensé de pronto: si todos los corazones del mundo sonaran en voz alta…Pero de eso no hay que hablar todavía. Pensé en el aire también, que olía a humo y a comida ya fría; yo estaba como un pez, en mi silla, rodeada por el aire; podía sentirlo en la piel, podía sentir las tenues corrientes que lo enredaban, rozándome al pasar. Aire que late y circula. Hice un recuento entonces de todo cuanto se. Sé muchas cosas! Conozco yerbas, y algunas curan, otras tienen muy buen sabor, o huelen bien, o son propicias, o pueden causar la muerte o la locura, o simplemente lucen cubiertas de minuciosas flores.
Pero sé más: guardo parte de lo que he visto: rostros, nubes, panoramas, superficies de rocas, muchas esquinas, gestos, contactos: conservo también recuerdos que originalmente fueron de mis abuelas, o de mi madre, o de amigos, y muchos que a su vez oyeron ellos a personas muy viejas. Conozco textos, páginas, ilusiones. Sé cómo ir a lugares, se caminos. Pero la sabiduría es como el corazón: está guardada, latiendo, resplandeciendo imperceptiblemente, regulando canales rítmicos que en su flujo y en su reflujo van a comunicarse a otros canales, a torrentes, a otras corrientes inadvertidas y alejadas por la radiante complejidad de una potente válvula central…


“Yo también hablo de la rosa” de Emilio Carballido (México, 1965)
ph: me

domingo, 15 de mayo de 2011


"Extravaga, hijo mío, extravaga cuanto puedas, que más vale eso que vagar a secas. Los memos que llaman extravagante al prójimo, ¡cuánto darían por serlo! Que no te clasifiquen...haz como el zorro que con el jopo borra sus huellas, despístales. Sé ilógico a sus ojos hasta que renunciando a clasificarte se digan; es él, Apolodoro Carrascal, especie única. Sé tú, tú mismo, único e insustituible. No haya entre tus diversos actos y palabras más que un solo principio de unidad: tú mismo. Devuelve cualquier sonido que a ti venga, sea el que fuere, reforzándolo y prestándole tu timbre. El timbre será lo tuyo. Que digan: "suena a Apolodoro".

de Amor y pedagogía, Miguel de Unamuno

lunes, 2 de mayo de 2011

La masa bárbara. Reflexiones sobre lo popular.



Hoy cada cual tiene una valoración subjetiva sobre lo que puede ser considerado como populismo, cuando lo popular es puesto permanentemente en cuestión. Para pensar, abordaremos el momento histórico en que un movimiento político atravesó la praxis popular y la producción artística: el comienzo de la industria de masas a través de canciones folclóricas de Antonio Tormo y la literatura antiperonista del cuento de Cortázar “Casa Tomada”.
El contexto. En la década del 30 la economía argentina creció – con la 2da. Guerra Mundial - de la mano de las exportaciones. Y en la estructura social se operaron cambios que reflejaban esa evolución económica: hasta el 43 llegaba a Buenos Aires casi 72 mil provincianos por año, ascendiendo a 117.000 en 1947.
Hasta entonces la relación entre el gobierno y la clase obrera había estado marcada por una dura reticencia y oposición. Luego del golpe militar del 43, con Juan D. Perón, comenzó una política social propicia para los sectores obreros, desde la Secretaria de Trabajo y Previsión.
Perón estableció relación con sectores que se convertirían en una fuerza social imprescindible para el ascenso o la continuidad del poder: los sindicatos y la masa obrera, distinguiendo las necesidades sociales imperantes, en virtud de las relaciones económico-sociales de entonces.
Dentro del enfoque revisionista, la adhesión política al peronismo es reductible a un racionalismo social y económico básico. Desde la visión de los trabajadores fue una respuesta fundamental a las dificultades económicas y a la explotación de clase. Y más: el movimiento representativo de un cambio en la conducta y las lealtades políticas de la clase trabajadora, que adquirió una nueva visión de la realidad política.
El atractivo fundamental que ejerció el peronismo, según James radica en "su capacidad para redefinir la noción de ciudadanía dentro de un contexto más amplio, esencialmente social. Esta cuestión, más el acceso a la plenitud de los derechos políticos constituyeron un lenguaje de protesta frente a la exclusión política.”
Los primeros discursos de Perón a los obreros tuvieron un tono único. Si bien se hablaba de una comunidad indivisible – simbolizada por “el pueblo” y “la nación” – la clase trabajadora recibía un papel implícitamente superior en esa totalidad y con frecuencia se erigía en depositaria de los valores nacionales. El pueblo se transformaba en “el pueblo trabajador”, de modo que “el pueblo”, la “nación" y “los trabajadores” eran intercambiables entre sí.
Es interesante el empleo del lenguaje: por un lado los términos que traducen las nociones de justicia social y equidad pasan a ocupar posiciones centrales en el nuevo lenguaje del poder; por otro, términos que antes simbolizaban la humillación de la clase obrera adquieren connotaciones opuestas. Un ejemplo es la palabra “descamisado” - que el peronismo encarnaba y cada 17 de octubre mantenía vivo el recuerdo de la epopeya del 45 - utilizada peyorativamente por los antiperonistas y transformada por el peronismo en la afirmación del valor de la clase trabajadora. La doctrina peronista tomaba la conciencia, los hábitos, estilos de vida y los valores de la clase trabajadora tales como los encontraba, y afirmaba su suficiencia y validez.
El cantor de las cosas nuestras. En este contexto aparece Antonio Tormo, un mendocino que en 1950 dio inicio al llamado “boom del folclore” y cuyas canciones operaron como plena identificación de una clase trasladada a las urbes por la industrialización nacional, a la vez objeto y sujeto de lo que sería el inicio de la cultura musical de masas.
A Tormo también le decían el cantor de los cabecitas, por los “cabecitas negras” peronistas. Su éxito fue tal que a los provincianos migrantes de extracción popular también los llamaban "20 y 20", ya que en los almacenes gastaban 20 centavos en una pizza y otros 20 en oír sus discos.
En 1950 El rancho ‘e la Cambicha vendió cinco millones de copias. Millones de discos para una época en que había muy pocos reproductores de discos 78 rpm, lo que obliga a pensar que donde había un tocadiscos, existía una copia del disco. Nunca antes un cantor había sido tan popular.
Tormo traía a las masas el sentimiento del pueblo y les reflejaba a través de sus letras sus costumbres provincianas. El mainstream de la época, acompañado del contexto político de reivindicación de la clase trabajadora constituía un campo fructífero para que lo popular ocupara lugares que hasta entonces le habían sido vedados.
En el 55 Perón es derrocado y Tormo prohibido. Cargaba con la culpa de su enorme popularidad, ya que era el representante de un tipo humano bien determinado: el hombre sencillo de provincia, sustrato de la acción del gobierno peronista, objeto de un racismo nacido de un clasismo a ultranza.
La otra campana. Esta explosión de cultura popular coexistía con una opinión acerca de la ascensión de la clase trabajadora argentina, encarnada en textos como Casa Tomada, de Cortázar, publicado en la revista Anales de Buenos Aires en 1946 y recogido luego en Bestiario de 1951.
El cuento narra la historia de dos hermanos adultos que permanecen juntos en la señorial casa familiar. Ninguno se ha casado bajo el pretexto de cuidar la vivienda y les desagrada la idea que un día, cuando ellos mueran, primos lejanos la vendan para enriquecerse. Después de una detallada descripción de la casa y de las meticulosas costumbres de sus habitantes, a causa de unos extraños ruidos (susurros, el volcar de una silla...), los hermanos se ven obligados a abandonar partes de la mansión, que son tomadas por intrusos. Finalmente ocupan la residencia completa y los hermanos se van, tirando la llave por la alcantarilla para que ningún desafortunado ladrón entre y se encuentre con la casa tomada. En ningún momento del cuento Cortázar especifica la naturaleza de los invasores. Pero sorprende la actitud de los hermanos, quienes frente a las circunstancias, se resignan.
Este cuento se interpreta como una alegoría antiperonista. La casa tomada sería la Argentina tradicional que debe retroceder bajo la avanzada del peronismo y la participación en la vida política de sectores, hasta entonces, marginados de esa actividad. Cortázar ha dicho que el origen de la idea para el cuento proviene de un sueño. Pero que “la interpretación antiperonista le parecía bastante posible, emergiendo incluso inconscientemente”.
Y que hay con todo esto? El anti peronismo de Cortázar y su visión sobre lo popular, pueden tomarse como testimonio del eje clase media/anti peronista que observa el surgimiento del movimiento obrero como una invasión, violación y agresión del espacio civilizado de la ciudad por parte de masas bárbaras que contaminaban el espacio personal y social.
La radicalidad de estas posiciones puede servirnos para pensar las formas de manifestación artística popular actual: cómo y quiénes se manifiestan y hacen uso de ellas. El neoliberalismo de los noventa está roto y ha dado lugar a movimientos sociales. Hay pluralismo, defensa de los Derechos Humanos y un proceso general de apertura. En lo cultural? Se mantiene la dicotomía? Se verifica esa apertura social, ahora atravesada por un sistema tan homogéneo donde los medios de comunicación nos dicen que comer/vestir/leer/escuchar, construyen realidades propias del posmodernismo más rabioso y nos empujan a exigir ser “incluidos”, arrastrados por una multitud que quiere indefectiblemente “ser parte”? Cómo sobrevive lo genuinamente popular a la luz de la diversidad y la tolerancia, frente a la ola mediática generadora de masas?
Bibliografía
James, Daniel - El peronismo y la clase trabajadora - Resistencia e integración - (1946-1976), Ed. Sudamericana, Bs. As 1990.
Del Campo, H. – El movimiento obrero hasta 1943. "Sindicalismo y Peronismo - Los comienzos de un vínculo perdurable". CLACSO, Bs. As.1983.
Cortázar, Julio – Casa Tomada. Bestiario, Ed. Alfaguara, 1997.


Periódico Anden N° 59. www.andendigital.com.ar