domingo, 26 de junio de 2011

Palabra de carne

Novia: Con los dientes,
con las manos, como puedas.
quita de mi cuello honrado
el metal de esta cadena,
dejándome arrinconada
allá en mi casa de tierra.
Y si no quieres matarme
como a víbora pequeña,
pon en mis manos de novia
el cañón de la escopeta.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!
¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
Leonardo: Ya dimos el paso; ¡calla!
porque nos persiguen cerca
y te he de llevar conmigo.
Novia: ¡Pero ha de ser a la fuerza!
Leonardo: ¿A la fuerza? ¿Quién bajó
primero las escaleras?
Novia: Yo las bajé.
Leonardo: ¿Quién le puso
al caballo bridas nuevas?
Novia: Yo misma. Verdad.
Leonardo: ¿Y qué manos
me calzaron las espuelas?
Novia: Estas manos que son tuyas,
pero que al verte quisieran
quebrar las ramas azules
y el murmullo de tus venas.
¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!
Que si matarte pudiera,
te pondría una mortaja
con los filos de violetas.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!
Leonardo: ¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
Porque yo quise olvidar
y puse un muro de piedra
entre tu casa y la mía.
Es verdad. ¿No lo recuerdas?
Y cuando te vi de lejos
me eché en los ojos arena.
Pero montaba a caballo
y el caballo iba a tu puerta.
Con alfileres de plata
mi sangre se puso negra,
y el sueño me fue llenando
las carnes de mala hierba.
Que yo no tengo la culpa,
que la culpa es de la tierra
y de ese olor que te sale
de los pechos y las trenzas.
Novia: ¡Ay que sinrazón! No quiero
contigo cama ni cena,
y no hay minuto del día
que estar contigo no quiera,
porque me arrastras y voy,
y me dices que me vuelva
y te sigo por el aire
como una brizna de hierba.
He dejado a un hombre duro
y a toda su descendencia
en la mitad de la boda
y con la corona puesta.
Para ti será el castigo
y no quiero que lo sea.
¡Déjame sola! ¡Huye tú!
No hay nadie que te defienda.
Leonardo: Pájaros de la mañana
por los árboles se quiebran.
La noche se está muriendo
en el filo de la piedra.
Vamos al rincón oscuro,
donde yo siempre te quiera,
que no me importa la gente,
ni el veneno que nos echa.
Novia: Y yo dormiré a tus pies
para guardar lo que sueñas.
Desnuda, mirando al campo,
como si fuera una perra,
¡porque eso soy! Que te miro
y tu hermosura me quema.
Leonardo: Se abrasa lumbre con lumbre.
La misma llama pequeña
mata dos espigas juntas.
¡Vamos!
Novia: ¿Adónde me llevas?
Leonardo: A donde no puedan ir
estos hombres que nos cercan.
¡Donde yo pueda mirarte!
Novia: Llévame de feria en feria,
dolor de mujer honrada,
a que las gentes me vean
con las sábanas de boda
al aire como banderas.
Leonardo: También yo quiero dejarte
si pienso como se piensa.
Pero voy donde tú vas.
Tú también. Da un paso. Prueba.
Clavos de luna nos funden
mi cintura y tus caderas.
Novia: ¿Oyes?
Leonardo: Viene gente.
Novia: ¡Huye!
Es justo que yo aquí muera
con los pies dentro del agua,
espinas en la cabeza.
Y que me lloren las hojas.
mujer perdida y doncella.
Leonardo: Cállate. Ya suben.
Novia: ¡Vete!
Leonardo: Silencio. Que no nos sientan.
Tú delante. ¡Vamos, digo!
Novia: ¡Los dos juntos!
Leonardo: ¡Como quieras!
Si nos separan, será
porque esté muerto.
Novia: Y yo muerta.

Bodas de Sangre. Acto tercero, cuadro primero.
Federico Garcia Lorca

jueves, 23 de junio de 2011

7 preguntas a Nora Moseinco: un pensamiento acerca de la potencia del otro

La niñez es una etapa clave. En unos pocos años se arma un mapa imborrable que almacena y configura el modo de ser de una persona para su futuro tránsito por la vida.
Y el teatro es un vehículo inmejorable para comprender el universo y entender los misterios de la condición humana. Y también es espacio para la risa y el gozo, apoyado en la posibilidad permanente de jugar. El teatro permite poner mundos a existir. Otros mundos. Mundos nacidos del juego.

Recuerdo en mi adolescencia un programa de tv donde un grupo de chicos junto a Mex Urtizberea hacían un noticiero explotando y explorando su expresividad al 100 %. El ciclo se emitía por el canal de cable Cablín, los niños eran los protagonistas y realizaban diferentes sketchs. La característica principal eran las interpretaciones de los actores, que tenían entre 6 a 15 años. Mex Urtizberea era el único adulto en el elenco y no había libretos, dejando el guion a la improvisación de los actores, bajo la moderación de Mario Podestá (el conductor del programa, interpretado por Mex). Lo interesante era que los niños representaban papeles de adultos. El programa tenía una estética de los años '50 y las secciones que mas me gustaban eran: "Mesa con Gente" (sección de debate), "El Gran Bellini" (mentalista que nunca acertaba el objeto que sostenía Mario Podestá en sus manos, a pesar de las pistas que daba el conductor),"Consejo Sentimental" (Sección de consultas amorosas - o no), "Tómbola For Fai" (un sorteo que siempre se frustraba), "Pregúntele al Fenómeno" (un talk show), "Permútele" (Sección de canjes) y"Efemérides".
Era un mundo maravilloso. La idea de hacerlo surge junto a Nora Moseinco, quien fue la directora de actores del programa de 1996 al 99. Yo me moría de ganas tener esa edad y de estar ahí, jugando con ellos. Aun en contacto con ese deseo - que me ha llevado a tirarme a la pileta de la actuación y la dirección actoral - me pareció una buena idea entrevistar a quien estaba detrás de ese genial ciclo: Nora Moseinco.
1) Cómo te interesó el teatro para chicos y jóvenes?
Naturalmente al empezar a dar clases de teatro, empecé haciéndolo con niños y adolescentes. Intuitivamente, sabía que era en esas edades donde mi pensamiento acerca de la potencia del otro se desplegaba. Desde chica sentí que tenia herramientas para ayudar al otro a sentirse libre de expresar una verdad interna creativa. Luego, muchos años después, los adultos quisieron entrenar de la misma manera.
2) Tenés una escuela de formación docente. A dónde apuntas?
En un momento sentí la necesidad de sistematizar la filosofía de trabajo. Apunto a investigar el abordaje del despliegue del potencial en el alumno. La pregunta básica es: que mira el maestro cuando ve al alumno? que elige ver?
como se pone al servicio de lo que está ocurriendo ? como permiten, maestro y alumno, encontrarse con la sorpresa de lo que ocurre en ese presente de la experiencia? que significa tener autoridad como maestro? Es un espacio teórico y práctico donde trabajo alrededor del tema de límite para el desarrollo de la creatividad y la singularidad.
3) Cuál es tu método de enseñanza y como llegaste a él?
Es difícil sintetizar un método en breves palabras, que se desarrolla a través de más de 20 años de trabajo. El intento es focalizar en el despliegue del potencial lúdico de los alumnos, desplegando una marca única, natural, intima pero sin solemnidad, donde la inteligencia lúdica deja atrás los juicios y las ideas previas.
4) Como pensáis la relación entre lo didáctico y lo espectacular?
Son dos cosas distintas... en lo didáctico prima el proceso, que siempre es saludable, y da señales de cómo seguir...y donde los tiempos son bien distintos en cada uno. En lo espectacular, hay un deseo de resultado, aunque las premisas pueden ser las mismas en la investigación, esa diferencia cambia la mirada.
5) Que elegís desde tu lugar de producción artística: chicos/jóvenes como destinatarios (publico), actores (desde tu aporte de formación actoral particular) o como signo (como elemento de una puesta escena?
Como actores, desde mi aporte de formación actoral. Y en segundo lugar, desde la producción también me encanta trabajar con ellos. Esto último también lo considero parte de mi futuro, pudiendo volver a producir algo con ellos desde el método de trabajo.
6) Que diferencia a los chicos y jóvenes como espectadores, del público adulto?
El sentimiento de "entrega" en los chicos y jóvenes es natural. Entonces son públicos más apasionados. El público adulto es más racional.
7) Cuál es tu futuro?
Además de las clases tengo la intención de escribir un libro que pueda llegar a docentes interesados en el desarrollo del aprendizaje en los chicos, que excede el ámbito teatral y está vinculado a una filosofía de trabajo.
Quién es Nora Moseico?
Es formadora de actores desde 1990, especializándose en niños y adolescentes a partir de la concepción de un método propio de enseñanza. En 1995 abrió su propia escuela. Más de cien alumnos cursan anualmente las clases de formación actoral. Además de llevar la dirección general de la escuela, dicta cursos anuales para niños, pre-adolescentes, adolescentes, jóvenes y seminarios de verano. Sus alumnos se han destacado desde el trabajo profesional en teatro, cine y TV. Desde 1999 dirige espectáculos teatrales, recibiendo premios como el ACE (1999) y participando de festivales internacionales. Ha sido directora de actores de programas de tv, entre ellos, "Magazine For Fai" (1996-99) que recibió tres premios Martín Fierro. Hace coacing actoral de niños y adolescentes en películas y series, entre ellas: "El faro" (1990), de Eduardo Mignona y "Whisky Romeo Zulu" (2004), de Enrique Piñeiro, "Cara de queso" (2006) de Ariel Winograd, “Quién es el jefe” (2004), y “Patito Feo” (2006). Hace coaching actoral de jóvenes actrices de la tv, como Sofía Gala y Soledad Fandiño, entre otras.
Porque la elegí?
Porque ella hizo un quiebre en el teatro para niños. Aportó una mirada nueva, interesante, inteligente y porque inauguró un lugar nuevo para el niño como actor, no solo como elemento de la escena sino como productor de material para otros niños, abriendo un lugar para el público joven en relación a lo que se producía para él.
Porque devolvió una visión del mundo adulto atravesado por el juego. Y lo más importante: se animo a poner el género en cuestión.
Termino con unas palabras de Miguel de Unamuno, de su libro Amor y pedagogía, que me vienen justo para concluir lo que creo que Nora Moseinco es en la escena teatral argentina: "Extravaga, hijo mío, extravaga cuanto puedas, que más vale eso que vagar a secas. Los mismos que llaman extravagante al prójimo, ¡cuánto darían por serlo! Que no te clasifiquen...haz como el zorro que con el jopo borra sus huellas, despístales. Sé ilógico a sus ojos hasta que renunciando a clasificarte se digan; es él, Apolodoro Carrascal, especie única. Sé tú, tú mismo, único e insustituible. (…) Devuelve cualquier sonido que a ti venga, sea el que fuere, reforzándolo y prestándole tu timbre. El timbre será lo tuyo. Que digan: "suena a Apolodoro".


Publicado en Periodico Anden N° 62.

sábado, 18 de junio de 2011

viernes, 10 de junio de 2011

De la periferia al centro y del centro a la periferia


Escribo desde la intuición y desde las experiencias vividas que se transfieren a una síntesis de la realidad que luego son sublimadas en mi escritura.
Mi obsesión es poder fotografiar la historia de un tiempo. Donde entiendo que en mi caso, el arte, es una dramaturgia que también es ciencia, aquí hay medida y calculo. La forma de relacionar las palabras trasfiere un ritmo, un tiempo y un código. Una transferencia del complicado universo humano que mezcla, resta y suma. En cada escritura busco encontrar la esencia, que corresponda a una sensación social, que ocurre en el hecho historico-politico inmediato.
Trato que el entramado total logre una estructura que configure un símbolo artístico que sea reconocible por el inconsciente de una geografía para lograr el rito y la catarsis necesaria que expían a los monstruos con los que a diario habitamos. Porque en mi experiencia teatral el teatro es el espacio del encuentro, donde confluyen las grandes energías emocionales que hacen despertar el ángel y el animal interno que nos lleva a encontrar alguna verdad.
Por eso la escritura de una dramaturgia no es inmediata y automática, es una vibración que hace sentido. Esto me hace deducir que mi dramaturgia se alimenta de la calle, de la interacción de aquel o de aquella. De aquel día que tuve una conversación real o de una conversación vacía. De las distintas crisis que como individuo se igualan en dolor, a pesar que se representan en escenarios distintos. Creo que cuando el dolor logra hacer trampa al ego y por un momento controlamos a nuestro animal, podemos ver el resto del cosmos. Cuando me conecto en esa vibración, ocurre y llega la estructura. Es un ir y devenir.
No creo que tenga las razones para poder explicar el por qué escribo para el teatro, porque el arte es infinito y finito. Toda manifestación humana contiene esa dicotomía como estructura constante, un día nos polarizamos en algo y otro día nos polarizamos en otro algo, de ahí viene la tensión, el conflicto o, el drama constante del existir.

Cristian Soto. Dramaturgo chileno
photo: Lluis Miras Vega

martes, 7 de junio de 2011

domingo, 5 de junio de 2011