sábado, 18 de febrero de 2017

Contra el ego

KARATE Y POESÍA: " (...) Cuando uno empieza a practicar y a rendir cinturones, el dojo le entrega una libreta bordó que tiene los 20 consejos para el practicante de Sensei Funakoshi. Estos consejos poseen la particularidad de servir para todo. Por ejemplo, para escribir. Tomemos el número seis: “El desarrollo espiritual es supremo, las habilidades técnicas son meramente medios para llegar al fin”. O el siete: “El infortunio nace de la pereza”. O el nueve: “El karate es un entrenamiento de toda la vida”. Y el genial número veinte, sobre todo porque me es difícil definir con exactitud qué quiere decir: “Idee en todo momento, idee siempre”. Este consejo final va y viene en mi cabeza. Nunca termina de definirse, es como un sueño que no logra ser interpretado del todo pero que produce sensaciones concretas para la vida cotidiana. Idee en todo momento, idee siempre. Los grandes karatecas, o los grandes escritores, son los que se reconocen como un canal a través del cual algo habla en ellos. Cuando uno los lee o los ve practicar, sabe que a través de ellos se expresa el genio de la especie, pero que ese genio no les pertenece, con lo cual, no hay por qué vanagloriarse de nada. Su única habilidad es estar disponible para ser un instrumento del espíritu que, como sabemos, sopla donde quiere." Fabián Casás.

Iluminaciones en pleno proceso creativo.

1 comentario:

  1. Te agrego una de Casas en una entrevista: "El karate me da algo en contra de la melancolía. Es como aprender un nuevo idioma con el cuerpo. Y la pasé mal porque te pone en un estado de pobreza, de incertidumbre. A la vez me encantó eso. También te ocurre algo real: te produce endorfina, entonces, cuando empezás a hacer karate, esos días son increíbles. Estas re bien de ánimo. Schopenhauer decía que lo mejor que le podías desear a alguien es que tenga un buen estado de ánimo, la persona que lo tiene no necesita nada más, es una bendición. Yo no lo tengo, tengo que trabajar para tenerlo".

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